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sábado, 25 de febrero de 2012

La Túnica manchada de Jesús de La Merced.

Semana Santa abrileña de 1915, el fuerte sol tostaba los tejados antigüeños. A lo lejos se escuchaban las chirimías y los tambores anunciando los santos días. Era Lunes Santo, para mayores señas, unos esperaban el pregón, otros la visita de los siete sagrarios, las procesiones y los patojos, el "estreno" infaltable en aquellos dorados tiempos. Todo era preparativos y alegría, las hermandades daban los últimos toques a los adornos de sus respectivas procesiones. Antes como que todo era más lento, pero mejor hecho, más espiritual, más pegado a Dios.
En una casita colonial, como todas en La Antigua, allá por las calles cercanas al Templo de la Escuela de Cristo, un sastre, bastane amargado trataba de eliminar una mancha que tenía la túnica del Señor de La Merced y que le habían llevado para desmanchar la túnica. Lamentablemente la mancha daba la impresión que más se regaba en la parte del cuello. Aquel hombre se arrepentía una y mil veces de haberse comprometido a recibir el trabajo, porque era muy delicado y más delicado era el Padre Mercedario que había hecho el encargo.Para ajuste de penas, el sastrecillo de nuestra historia, vociferaba palabrotas al momento de tratar de limpiar la túnica del Señor y más aún cuando la mancha se extendía.
El hombre seguía lanzando improperios, ahora en contra de la túnica. Al sastre, Nemesio Bardales de la Horra, le llovía sobre mojado, ya que también tenía muy grave a su hija, María Elisa, jovencita de 16 años que le habían pronosticado una enfermedad mortal. El sastre miraba cómo su hija, su única hija, iba muriendo a pausas porque ya las medicinas no le hacían, ni mucho menos los brebajes de los curanderos del monte.
Nemesio, lloraba solitario su tragedia, lamentablemente ya de último protestando contra Dios y blasfemando en ocasiones en voz alta. Quienes le escuchaban se persignaban y continuaban con su camino. Lo peor fue cuando uno de los médicos indicó al sastre que se preparara porque la niña ya estaba muy grave. El sastre rompió en llanto; de la clínica camino a pie hasta su casa, fumando y pensando en su problema, contrastaba la alegría de la gente en las calles de La Antigua, con la tristeza profunda que él llevaba.
Caminó por el corredor de su casa, hasta llegar a la habitación de su hija, en el cuarto la penumbra invadía el entorno y únicamente una luz mortecina de una candela de sebo, medio iluminaba el ambiente. Asombrado por lo que estaba viendo preguntó a su hija, que quién le había colocado la túnica sobre la sábana y ella le respondió que ella no tenía ni alientos para caminar y que cuando despertó ya la túnica estaba arropándola. El sastrecillo se quedó asombrado, pero fue más su asombro cuando vió que la túnica, estaba nítidamente limpia, sin la mancha con la que él la había dejado.
Para Nemesio, aquello parecía algo increíble, le pidió a Dios perdón por las blasfemias que había pronunciado esa misma mañana. Sacó la túnica a la luz del día y la vio limpia, se postró a medio patio y con lágrimas en los ojos una vez más pidió perdón a Dios. Caminó como autómata rumbo al Templo Mercedario, llevando la túnica muy bien empacada para entregarla al Padre que había encargado su limpieza, pues aquella mancha nadie se la había podido eliminar. Nemesio, entregó la túnica sin esperar pago a cambio y en su reclinatorio siguió rezando con lágrimas en los ojos. De pronto alguien le tocó levemente el hombro y cuando volteó a ver lentamente pudo apreciar que era su hija, María Elisa, que le sonreía y que como iluminada por algo muy especial, estaba completamente sana; la apretó entre sus brazos y únicamente expresaba emocionado que todo aquello era un milagro de Jesús de La Merced.
Felices y sonrientes salieron abrazados por la nave central del Templo, para perderse entre los transeúntes de La Calle del Arco.
Héctor Gaitán A. Revista "La Reseña", año 2005, página 17.

Dios es Amor.


Una de las procesiones más tradicionales de la ciudad capital es la de Jesús Nazareno de La Merced, el día Martes Santo conocida como "La Reseña". Una de las características de ésta procesión es la interpretación de las marchas fúnebres y por muchos años ésta procesión convocó el mayor número de músicos. El maestro Víctor Manuel Lara dirigió por mucho tiempo la banda de música de ésta procesión, y al finalizar la misma cada Martes Santo, se despedía de sus colegas músicos con la frase "que Dios se lo pague", con la cual agradecía la participación desinteresada de sus colegas ya que la procesión no se daba abasto para pagar a todos los músicos que participaban.
Años más tarde, el maestro Víctor Manuel Lara, componía una marcha a la que originalmente puso por nombre "Dios se lo pague"; la cual dedicaba a sus colegas que participaban en la procesión de La Reseña el día Martes Santo de forma gratuita, y puso por título la frase con la que anualmente se despedía de ellos al finalizar la procesión.
Cuando don Mario Ruata Asturias produjo la primera serie de discos de Marchas Fúnebres, incluyó ésta marcha del maestro Lara, sin embargo convenció al autor a que le cambiara el nombre y le buscara uno distinto pero que encerrara un mensaje similar.
El maestro Lara tomó un lápiz y tachó el nombre de "que Dios se lo pague" y en su lugar escribió "Dios es Amor". Ése sería el título de la nueva marcha fúnebre, la cual es una de las más populares hasta nuestros días.
Ramírez Ortíz, Luis Gerardo. Días de Muerte y Gloria, Las Marchas Fúnebres Cuaresmales. Impresos Cruz de Guatemala, 2001.

sábado, 1 de marzo de 2008

Revista "La Reseña"


La revista cuaresmal 'La Reseña' en su edición 2008, ya se encuentra a la venta. Dicha revista es el órgano informativo oficial de la Hermandad de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno y Santísima Virgen de Dolores del Templo de Nuestra Señora de La Merced, de La Antigua Guatemala. Tiene un valor de Q.15.00 y la pueden encontrar en el salón de la Hermandad, ubicado en el interior del convento mercedario, los días de inscripción (sábados de 14:00 a 18:00 hrs. y domingos de 08:00 a 18:00 hrs), así como en diversos puntos de la ciudad. Gracias por su apoyo.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Procesión de Rogativa por la Paz de Guatemala

La Hermandad de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno y Santísima Virgen de Dolores del Templo de Nuestra Señora de La Merced de La Antigua Guatemala, invita al pueblo católico a participar de los actos religiosos con motivo de la velación anual y solemne procesión de rogativa pidiendo por la Paz de Guatemala, que se llavarán a cabo el 25 de noviembre de 2007.

PROGRAMA GENERAL:

Domingo 25 de noviembre:
06:00 horas. Santa Misa. A continuación la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno quedará en velación durante el día.
15:00 horas. Inicio de la procesión de rogativa por la Paz de Guatemala, la cual por primera vez será llevada en hombros por hermanas devotas de tan venerada imagen, recorriendo también por primera vez las calles de la primera avenida del Chajón, Barrio San Antón, calle de la Azotea, Colonia La Belleza, Calle Ancha de los Herreros, Calle a San Felipe de Jesús, Colonia El Manchén, Parqueo Colonia El Manchén y sexta avenida norte hasta la entrada del templo.

Jueves 29 de noviembre:
20:00 horas. Solemne Hora Santa Parroquial con la cual estaremos dando por finalizados los actos religiosos de Velación Anual.